Horarios al Congreso
(a propósito de un reportarje hoy en El País."La vida contra reloj")
Este post va dedicado a Lola que siempre nos recuerda lo irracional de los horarios laborales de este país cuando hablamos de las condiciones de trabajo de los "creative class".
"Creative" o no "Creative" la realidad es que tenemos los horarios laborales más extraños de toda Europa. La excusa de este trabajar y trabajar se busca en nuestra "mediterraneidad", la "socialización de la noche" y otros tópicos. La realidad es que la gente vuelve a casa tarde y cansada. Las parejas no coinciden en sus horarios con lo cual la comunicación se reduce. Si no hay abuelos de por medio, el cuidado de los niños (llevarlos y traerlos de las guarderías, etc.) es una operación de logística casi imposible. No queda tiempo para la formación continua después del trabajo, etc. etc. etc.
Por resumir, parece que:
a) Se pierde una enormidad de tiempo en el transporte hacia o desde el trabajo
b) Es difícil mantener personas mayores en casa o cuidar de los niños por los horarios y por la falta de personal de atención
c) Se trabaja mal: desorganizadamente. La mayoría aduce que se debe quedar a trabajar más horas de las convenidas (sin remuneración) para terminar lo que no se termina. Ni se contrata personal suficiente ni parece que las tecnologías de la información se adopten para facilitar el trabajo.
d) La vivienda por las nubes lleva a casas pequeñas, domicilio en cualquier parte menos cerca del trabajo y tomar decisiones económicas drásticas llegando al extremo de o casa o hijos, siempre según el artículo.
Algunas cifras: el 70% de los encuestados dice trabajar más de las 40 horas "oficiales" (el 20% 50 o más), un 53,2% dice tener que prolongar su horario de trabajo por "sobrecarga de trabajo", el 60% preferiría no tener que estirar la jornada, al 64% le encantaría poder trabajar en horarios más compactos de mañana pero de momento (y me resulta un poco contradictorio con otros datos) la mayoría preferíai no cambiar las horas de las comidas (85% !) que llevan a más del 30% a cenar después de las 22.00 aún teniéndose que levantar a las 7h (33%).
Con la estadística hay que ir con cuidado y el resumen a veces me presenta dudas. Sin embargo, con ayuda de texto y alguna entrevista adicional se puede aproximar que las empresas no trabajan bien ("sobrecarga") probablemente porque no hacen las inversiones en personal o en TIC suficientes ni cambian los hábitos culturales, las infrastructuras no acompañan y los servicios sociales no están a la altura. Añadamos un trasfondo cultural en que se considera aún que las mujeres son las que deben encargarse de todo lo doméstico, con lo cual se les merman aún más sus posibilidades de desarrollo personal y profesional.
Un país moderno, vaya.
¿Cambiarán las cosas? De momento entra en el congreso el informe realizado por los expertos. Esperemos que no todo termine sólo en otra ley. Hay mucho más que hacer. Seguro que también se puede trabajar en tres líneas más: una modernización de las empresas (también mental), unos servicios sociales que compensen y una cultura que lleve a los compañías y a todos a valorar más lo que Howard Gardner llama el "buen trabajo".

